
Un centenar de aficionados invadieron el campo del Hertha, el Estadio Olímpico de Berlín, tras la derrota de su equipo ante el Núremberg por 1-2 que deja al conjunto local al borde del descenso. La situación del equipo es preocupante, pero eso no es excusa para que los seguidores del Hertha de Berlín invadieran el campo con la intención de agredir a sus propios jugadores. Este tipo de actos son bochornosos y deja en mal lugar, en este caso, al fútbol alemán.



