Y es que el Anderlecht ganó 4-0, con una superioridad aplastante. Desde los primeros minutos, jugadores como Lukaku (al que no debería perderse de vista) dieron un golpe sobre la mesa y aprovecharon los numerosos errores de la zaga bilbaína, gol en propia meta de San José incluído. Con estos tantos psicológicos, los belgas se encargaron de anular el juego del equipo español por todos los medios posibles, hasta domesticar a un 'león' muy dócil que salió escaldado del Constant Vanden Stock.
Los únicos que dieron gala de su entrega por el equipo fueron en esta ocasión los aficionados, que se movilizaron de forma masiva a pesar del miedo y la polémica del partido de ida. Fueron pacíficamente a Bruselas a pesar de los riesgos para darlo todo por un club que no correspondió. Un grupo de gente que, en definitiva, no merecía esto.
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